Aquí está un reportaje breve sobre nuestro viaje a un país menos conocido: Kazajistán, de hecho, solamente a su nueva capital, la ciudad de Astaná.
Primero lo primero: el tiempo. ¡Brrr! La temperatura fue de 12 grados centígrados bajo cero, 20 grados menos que en Moscú. Tengo que admitir que el tiempo fue el factor más importante que me impidió grabar más fotos de la ciudad, que me gustó por sus espacios, edificios nuevos y modernos, transporte público muy conveniente y la gente amable.
Hablando de los autobuses, ni siquiera encontramos en ningún lugar la tarjeta de transporte para pagar. Tampoco funcionaron las tarjetas de crédito —ni las rusas ni las norteamericanas— y no pudimos usar los códigos QR porque se necesitaba tener acceso a las cuentas bancarias de Kazajistán.
Entonces viajamos sin pagar, ¡perdóname Astaná! Dos veces usamos taxis; una vez fue un chófer de China que se quejó de la vida en su país natal y alabó Kazajistán y Astaná, su nuevo lugar.
Astaná tiene varias mezquitas con minaretes altos, pero yo he grabado solo una de ellas, cerca de la cafetería Coffee Boom, con café fuerte y comida rica.
Mientras viajábamos al aeropuerto, hablamos con el chófer y después del viaje él no quiso que yo le pagara. Como digo, la gente es muy amable y no tacaña.

